sábado, 19 de junio de 2010

Las Sendas Púrpuras, de Ángel Torres Quesada ****

 Tras haber pasado su infancia en Wuffan, uno de los planetas condenados al aislamiento por el Purpurado -la oligarquía que rige los destinos del Ámbito desde su inexpugnable recinto de la Cúpula- Giselle es rescatada por su padre, Yolden Abasi, y llevada a un nuevo mundo donde disfruta una década de la vida pletórica que el Ámbito concede a sus ciudadanos.

Pero tras la misteriosa desaparición de su padre comienza a sospechar que éste en realidad formaba parte de una conspiración contra el Purpurado que no llegó a culminar; decidida a investigarla hasta las últimas consecuencias, contará con la ayuda de un espíritu de la Fuente, Hesperis, filósofo fallecido más de mil años atrás, y de Lhotar un joven fugitivo venido más allá del Ámbito; pero también con la oposición de Saldrach, una de las purpuradas destinadas a regir las riendas del Ámbito.

Tras ser sorprendida en sus sueños con visiones que para ella carecen de sentido, episodios supuestamente históricos ocurridos en el legendario planeta conocido como la Tierra, Giselle, instruida por su padre en el arte de la guerra, emprende la primera y gran aventura de su vida, que la llevará a conocer los horrores de la guerra y a recorrer las Sendas Púrpuras en pos de una respuesta. 


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Empezar una novela de ciencia ficción siempre requiere un acto de valentía por parte del lector superior al que supone enfrentarse a una novela de aventuras o de fantasía: cuando se lee que el protagonista monta a caballo y cabalga por una senda oscura hacia el bosque, todo el mundo lo puede entender sin mayor complicación. Cuando en una novela de ciencia-ficción leemos que el protagonista monta en su nave espacial y navega a través de la malla hacia un misterioso planeta, más de uno levantará una ceja y dirá: "¿eim?.

El mayor problema al que se enfrentan muchas historias de ciencia ficción es que emplean elementos en sus tramas que no tienen referentes directos en nuestra vida: todos podemos hacernos una idea de cómo es una nave espacial porque tenemos vehículos en nuestra realidad y entendemos ese concepto de transporte, pero algunas veces nos enfrentamos a ideas demasiado abstractas que no sabemos muy bien cómo traducir en nuestra lectura. En el caso de "Las Sendas Púrpuras", la veteranía de Ángel Torres Quesada como escritor de ciencia-ficción se hace patente a la hora de salvar con éxito los errores más frecuentes del género. Torres Quesada nos presenta un universo nuevo con naturalidad, donde los avances técnicos más extraños, no lo son tanto ya que participan de nuestra cotidianidad. Éste es sin duda un buen ejemplo de estilo, una historia de género de manual, donde los ingredientes característicos de este tipo de historias se engranan sin problema como si de un reloj se tratara.

Es una lástima que la historia en sí no esté a la altura del estilo. No es en absoluto una mala historia, todo lo contrario, es un libro excelente, pero peca de ingenuo. Comenzamos con un atractivo personaje en una alocada carrera en busca de su hija. En tres páginas estás enganchado: ¿quién es este tipo?, ¿Por qué es tan peligroso? A partir de ahí, la historia empieza a avanzar desde la perspectiva de esa hija, Giselle, que poco a poco descubre una trama para destruir el gobierno galáctico y del que su padre es de alguna manera responsable. La historia engancha, no es demasiado original, pero engancha.

El problema es que en la página 120 el lector ya sabe cómo va a terminar la historia, y sin ningún problema, habrá resuelto el gran enigma del libro, que pretendidamente, se explota en las últimas páginas. Aunque el mago sea excelente, el espectador sabe que lo que va a salir de la chistera va a ser una paloma. en mi caso, este hecho potenció mis ganas de leer el libro, de llegar al final, porque, si no es una paloma, es un tigre, por ejemplo, lo que sale del sombrero, sería un final sorpresa maravilloso. al final, sale una paloma, y uno se queda con la sensación de que el mago no ha escondido bien sus cartas, o que ha creado unas espectivas que desde el principio era evidente que no iba a cumplir. En cualquier caso, y a pesar de mi pequeña decepción, el libro, como decía, es de manual, y a pesar de participar de ea idea de "truco de magia", no hace trampa y presenta uno de esos finales sorpresa que tanto odio en el que las cosas pasan "por que sí": todo tiene una lógica y ha seguido un proceso. y las cosas acaban como tienen que acabar. Espero no haberle estropeado el final y la sorpresa a ningún fututo lector de este libro.

A pesar de este punto un tanto oscuro, que es muy personal, el libro tiene todo lo que un lector le puede pedir a una novelad e ciencia ficción (con pequeños destellos de "space-opera"). La narración es sólida y salva con naturalidad las idas y vueltas de la trama. El personaje de Giselle está muy bien definido y poco a poco nos meteremos en su mente y en la historia, que podemos leer tranquilamente en un par de tardes y disfrutándola como una de esas piezas bien construidas donde todo está donde debe estar. Con este libro un lector podrá hacerse una idea, comparándolo

Torres Quesada tiene en "Las Sendas Púrpuras" un libro de estilo de la ciencia ficción.

6 comentarios:

Kelemvor dijo...

Pues más o menos estoy de acuerdo con tu reseña; quizás el libro se vuelve un poco previsible, pero en líneas generales está bastante bien.

Aunque yo destacaría lo antipática que resulta Giselle a veces.

Buena reseña!!

Chemari-Wan dijo...

Gracias Kelemvor.

Algunas veces parece que uno está sólo cuando le mete mano a un título, así que me alegra que compartas mi opinión en general (o yo la tuya, que lo acometiste antes que yo!).

Angel Frias dijo...

Este libro lo he tenido ya como tres o cuatro veces en la mano dispuesto a comprarmelo y siempre me rajo en el ultimo segundo...

En fin... supongo que acabare dandole una oportunidad ya que Torres Quesada suele ser bastante bueno en el genero.

Por cierto... entonces... ¿como lo definiriais?... ¿un space-opera?... ¿una novela de introspección?... ¿una novela surrealista?... vamos, que antes de pillarlo... ¿a que clase de genero se amolda mas? (si es que se amolda a alguno, porque ya he leido de el casi de todas las descripciones posibles y aun no tengo claro que es lo que me voy a encontrar).

Un saludete

Chemari-Wan dijo...

Creo que lo definiría como "space opera". No tiene grandes escenas batallas espaciales, así que no es Star Wars, ni tiene las implicaciones filosóficas clasicos como Assimov o Clarke, pero tiene sus persecuciones y sus momentos de acción, con tiroteos y grandes huidas. Tal vez el punto más épico sea "shakesperiano", con un padre ausente cuya sombra se prolonga sobre la vida de su hija.

Por estilo (y por género) en mi estantería los colocaría cerca de El Juego de Ender (aunque no al lado).

Angel Frias dijo...

Vale... pues ya me has convencido... si lo piensas colocar al lado del Juego de Ender, que es una novela que, particularmente, me encanta, creo que si... acabare comprandomelo.

Un saludete

Chemari-Wan dijo...

La colocación cerca de El Juego de Ender es más por temática que por calidad: El Juego de Ender me parece un título muy superior, así que si al final te decides por llevarte a casa Las Sendas Púrpuras no es peres algo tan impactante como lo escrito por Scott Card: ambas son de ciencia ficció, interesantes, críticas y con sorpresa, pero El Juego de Ender me parece una novela mucho mejor (sin que esto quiera decir que Las Sendas Púrpuras sean un mal libro en absoluto).

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