Quentin Coldwater es un chico brillante pero desdichado que vive obsesionado con las novelas de fantasía que leyó en su infancia y que transcurrían en un país mágico llamado Fillory. Cuál será su sorpresa cuando, inesperadamente, es admitido en una muy secreta y exclusiva Universidad de magia en Nueva York, donde recibirá una rigurosa educación sobre los arcanos de la moderna hechicería y descubrirá la amistad, el amor, el sexo, la bebida... y el aburrimiento. Porque a pesar de los increíbles descubrimientos que ha hecho a lo largo de estos años de universidad, siente que le falta algo. La magia no ha conseguido que Quentin encuentre la felicidad y las aventuras con que había soñado. Pero tras graduarse, él y sus amigos harán un descubrimiento asombroso: Fillory es real, aunque no exactamente como imaginaron en sus sueños de infancia . . . Psicológicamente penetrante y extraordinariamente absorbente, Los magos transita por territorios inexplorados, imaginando la magia como una actividad practicada por personas de carne y hueso, con sus deseos, sus caprichos y sus volubles emociones. Lev Grossman ha creado un mundo sumamente original en el que el bien y el mal nunca son absolutos, el sexo y el amor no son simples ni inocentes y la ambición por el poder tiene un precio terrible.
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Escribir fantasía adulta no significa escribir un libro de fantasía juvenil clásico y llenarlo de sexo ocasional, y drogas. Por lo enos, quiero pensar que no es sólo eso, porque el resultado es torpe y gratuito. Grossman ha dibujado unos personajes sosos que hacen cosas aburridas en un mundo mágico donde pasan muy pocas cosas. ¡Oh,bueno! A lo mejor esa es la idea, describir un mundo de fantasía “real” que comparado con los mundos de “fantasía de los libos” resultan áridos y grises. Vale, es una idea válida. Pero para eso no hace falta escribir un libro aburrido. La historia no sólo avanza a trompicones, con unos protagonistas que se dejan llevar y que tropiezan con personajes y situaciones que desaparecen de buenas a primera sin más repercusiones, además, no podía plantear de una manera más torpe soluciones a su propia trama: en varios ocasiones, mientras leía este pesado libro, pensaba, “estupendo, una idea interesante, lo mismo a partir de aquí esto empieza a tener sentido”. Pues no, toda buena idea se ve truncada por unas soluciones rápidas y fáciles que dan al traste con mis esperanzas de encontrar algo original, personal, o impactante. Así, durante 500 páginas, por las cuales vamos perdiendo las ganas de seguir, párrafo a párrafo. El final deseado (en serio, desearás, no terminar el libro, si no que se acabe) no puede ser más previsible y decepcionante. Puedo resumir este libro como “torpe” y “aburrido”. Lo mejor que puedo decir de él, es que el papel es bueno. El hype que le apoya dice que George R. R. Martin opinó sobre él: “Los Magos e a Harry Potter como un trago corto de whiskey a una taza de té”. George, deja de perder el tiempo con estas cosas y ponte a terminar tu libro.
Coge las saga de Harry Potter y de Las Crónicas de Narnia, hacínalas en menos de 500 páginas, golpéalas con una vara hasta que se les ponga muy mal café y tendrás Los Magos. Me dé llevar por una portada boita, lo reconozco. El texto de la solapa me lo vendía como un “Harry Potter para adultos”. Me llevé a casa un libro que se hace cansado de leer y bastante decepcionante.
