domingo, 3 de octubre de 2010

Las Monarquías de Dios: Los Reyes Héreticos, de Paul Kearney *****

Año del Santo de 551. Un cisma divide a las naciones ramusianas de Normannia. A un lado, los monarcas que respaldan al sumo pontífice Macrobius, dado por muerto en la caída de la ciudad santa de Aekir pero milagrosamente reaparecido. Al otro, los reyes que han ligado su suerte a la de Himerius, un prelado ambicioso que planea convertir a la Iglesia en un imperio secular.
Para el rey Abeleyn de Hebrion, el cisma no es una mera cuestión teológica, sino una dolorosa realidad bélica: en su capital, Abrusio, los Caballeros Militantes, el brazo armado de la Iglesia, libran un combate abierto contra la armada y el ejército hebrioneses, que siguen fieles a su rey. Pero, ¿cuánto durará su fidelidad una vez sepan que Abeleyn ha sido excomulgado?
Entre tanto, el periplo del capitán Richard Hawkwood y su cargamento de magos exiliados ha culminado con éxito. Ahora se preparan para la exploración de las junglas del Continente Occidental, una arriesgada aventura que arrojará luz sobre el pasado de Normannia y sus vínculos con el nuevo mundo.
Y en la ciudad monasterio de Charibon, en pleno corazón de la Iglesia, dos monjes realizan un descubrimiento que podría conmover los cimientos de la fe... si es que viven para darlo a conocer.
Los Reyes Heréticos es uno de esos libros dentro de las sagas cuya función no es la de ir atando cabos y solucionando situaciones, si no complicar las existentes y presentar algunas nuevas. El libro empieza a continuación del anterior, como si saltáramos de un capítulo a otro y no de un libro a otro. Y dado que el anterior nos gustó tanto, nos parece fenomenal. De hecho, nos parece mejor porque el estilo de Kearny es más sólido y contundente. En el libro anterior se recreaba demasiado en algunos detalles lastrando las acciones, pero en esta ocasión pone toda l carne en el asador y la trama es un tsunami de emociones. Es una guerra abierta en cuatro frentes,  cada uno con diferentes protagonistas.
Corfe, nuestro desertor veterano que por caprichos del destino se verá envuelto en las tramas de la corte y terminará capitaneando a un grupo de salvajes destinados a una misión suicida. Sus capítulo son los que tal vez más he disfrutado. No sólo el personaje es carismático a más no poder, también se ve en vuelto en algunos de los momentos más épicos de la novela.
Pero si queremos Épica, las partes dedicadas al Rey Abeleyn serán nuestro plato fuerte Recuperar su reino, que le considera un hereje y que está bajo el gonierno de sus enemigos políticos y de la rama más peligrosa de la Iglesia aportan las todas las dosis de batallas, guerrillas y escaramuzas navales como para hacer del libro que necesita el libro.
Hankwood, protagonista de gran importancia en el primer libro, llega a su destino en éste. Alcanza las costas de un desconocido continente, y lo que descubrirá allí cambiará el mundo para siempre. Esta parte está llena de aventura y misterios.
Y si lo que queremos es misterios, dos nuevos personajes, Albrec y Avila, será los encargados de mostrarnos los engranajes que chirrían tras el telón de fondo de la historia. Las investigaciones de estos dos monjes empezará a dibujar el gran plan que espera a todos los habitantes del mundo: engaños, conspiraciones y poderes ocultos para tenernos pegados al libro.
Además de estas cuatro importante partes del libro, que se irán mezclando unas con otras para no darnos ni un segundo de respiro, el libro está salpicado por la aparición de otros personajes, más secundarios, que irán dándonos pistas de lo que ocurrirá más adelante, y esperemos que sea pronto.
Kearney ha mejorado notablemente su estilo, y todo aquello que podíamos achacarle de malo en El Viaje de Hankwood (si es que había algo) ha desaparecido. La narración es sólidas, los personajes están bien construidos, las ideas son originales y las situaciones están bien resueltas. Es cierto que de vez en cuando aparece algún personaje un tanto plano, pero suelen ser aportaciones esporádicas y sin mayor importancia que la de hacer avanzar la trama.
Una saga imprescindible. Sobran las comparaciones, el libro se defiende por sí mismo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Vaya, vaya. Pues habrá que comprarlo sin dilación. Terminé el primero a toda prisa, precisamente porque no tardaría el segundo, pero me he enfrascado en la lectura de otros dos igualmente interesantes y hasta que no termine el segundo no me podré poner con éste.

Estuve muy de acuerdo con tu reseña acerca del primero, por lo que me agrada comprobar que tendré más de lo mismo, pero además, mejor.

Un saludo.
Mavros

Chemari-Wan dijo...

Mavros, según pasan las semanas, creo que me ha gistado este libro todaví amás que el primero, así que…

Me alegra que te gustase la reseña y gracias por la visita.

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