viernes, 13 de agosto de 2010

Conan el cinmmerio 1, de Robert E. Howard *****

Conan es uno de los héroes más grandes jamás inventados: el bárbaro cimmerio que con su espada se abre camino a través de las tierras de la Edad Hiboria y que se enfrenta a poderosos hechiceros, a criaturas mortíferas y a ejércitos de ladrones y malvados.
En una carrera meteórica que abarcó doce años hasta su trágico suicidio, Robert E. Howard inventó el género que luego se denominó fantasía heroica y del que Conan sigue siendo el máximo exponente. En este volumen, profusamente ilustrado por Mark Schultz, aparecen los primeros siete relatos de Conan en sus versiones originales y en el orden en que Howard los escribió.
Además, se incluye material inédito, como la primera versión del relato El fénix en la espada o los mapas que el autor dibujó para crear el mundo de la Edad Hiboria.
Una ocasión única para disfrutar del talento de un genio literario cuyo estilo ha sido imitado por muchos, sin que ninguno llegara a igualarlo. 


www.scyla.es

Leo libros de fantasía por títulos como éste. No sólo porque su publicación y su estilo, sus ideas, son las que han delimitado el genero durante los muchos años que han pasado desde su publicación, si no porque libros como estos son lo que crean lectores, y los que hacen que existamos amantes del género.

Los relatos de Conan son maravillas "pulp", relatos fantásticos sencillos, trabajos alimenticios para su autor en la mayoría de las ocasiones, pero tan empapados de la personalidad del escritor que encierran entre sus palabras una energía, una angustia tan fuerte que los hace brillar sobre el resto de relatos. Lo hicieron en su época (1932) y lo hacen ahora. Ojalá se escribieran en estos momentos historias tan buenas como éstas. Son sólidas, son divertidas y tienen un algo más encantador. Es cierto que algunas veces pecan de inocentes o ridículas: la temible capitana pirata, nada más contemplar a Conan cae a sus pies (perdiendo en el acto las pocas sedas que la vestían) seducida por su energía irresistible y suplica al bárbaro que la tome y la haga suya. Hombre, pues sí que es un poco naif pero Howard tenía que comer, y hay un viejo lema editorial, escrito con letras de oro en los despachos de todos los directores editoriales del mundo que reza así: "Si quieres vender ejemplares, pon dos tetas en la portada". Es una regla infalible (en serio, conozco el negocio, hablo de cifras reales). Así que Howard le daba a su editor lo que pedía. De propina, nos dejaba brutales combates, alguna que otra criatura elemental y primigenia (como las de su amigo Lovecraft) y siempre, una ácida reflexión política y social.

"¿Cómo, Conan hace reflexiones políticas y sociales?". bueno, pues no, Conan de por sí es un pensador bastante limitado: hace lo que cree que debe hacer, y si eso implica partir a alguien pro la mitad con su gran espada (que es casi siempre), pues lo hace. Pero Conan, por lo menos en estos libros, tiene un pliegue que a primera vista puede no resultar evidente. Conan es un bárbaro, que en la era híbora es lo más parecido a un disidente o a un anarquista. Y es que Conan odia la civilización, porque Conan sabe que hay otra manera de hacer las cosas, una manera justa y humana, donde cada hombre vale lo que demuestra valer. Conan cree que otro mundo es posible. No es que tampoco tenga un gran interés en cambiarlo, pero si ese mundo civilizado se cruza en su camino, hará todo lo posible por reconstruirlo (tras destruirlo, evidentemente) respecto a lo que cree que es justo. Es un principio muy tosco, pero es un princpio: es el "yes we can" de los relatos de espada y brujería.

El Conan de los libros sorprenderá a muchos lectores que conozcan al personaje sólo por los cómics o las películas, mucho más arquetípico y plano. Los relatos de Howard nos presentan un mosaico de aventuras, desordenadas cronológicamente, que nos van a ir formando el puzzle que es Conan. Cada relato, una pieza: un temerario joven Conan ladrón, un maduro rey Conan sabio y reflexivo, un desilusionado y conflictivo Conan mercenario… Hay muchos "Conan", pero son todo el mismo. Es una experiencia muy divertida leer cómo Conan huye de la justicia en un relato, para en el siguiente encontrarse a un Conan aviejado que lucha por evitar que el reino que tantos años (y litros de sangre) le ha costado conquistar se destruya en una guerra civil. Conan tiene contrastes, sobras, evoluciona y es cada vez más profundo, según lo vemos en perspectiva.

La edición de Timun Mas es estupenda. Recoje sigueindo sus fechas de publicación todos los relatos de Howard, sin versiones posteriores alteradas ni revisiones. Puro Howard. Además incluye las EXCELENTES ilustraciones de Mark Schultz y todo, en unos cómodos libros de algo más de 300 páginas al asequible precio de 12€.

Más que imprescindible, inevitable.

2 comentarios:

Jartocho dijo...

Yo creo que, sin quitar ni una coma a lo que dices, ni el merecidísimo reconocimiento del trabajo de Mark Schultz, estoy convencido de que nadie dio tanta credibilidad,personalidad,alma e incluso vida casi carnal a nuestro Conan como John Buscema. Él fue el que casi nos hizo creer con sus dibujos que un mundo así sí que pudo existir. Ya, ya se que aquí solo te refieres a las joyas que son estos libros y ya te he dicho que sí, que dices una verdad muy grande pero es que no he podido evitar que John Buscema se quede fuera de una explicación tan buena de lo que es Conan, su mundo y su filosofía.
Bueh... que a gusto me he quedao oye...
Un abrazo.

Chemari-Wan dijo...

Hola Jartocho, gracias por la visita.
El trabajo de Buscema es senacional, y junto al recientemente desaparecido Frazetta, nadie ha sabido plasmar la fuerza animal de Conan con semejante potencia. Pero como bien dices, me refiero al Conan original, el de los libros, y no tanto a esa fuerza de la naturaleza de la adpatación de Marvel, que por supuesto, también tiene su encanto.

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